PROMESAS


A las orillas del Rin, bajo el brumoso cielo de Alemania, existen aún las ruinas de un viejo castillo feudal. Unas cuantas paredes grietosas han quedado de los macizos torreones; ahí está el foso también cerrado, y aún se puede ver la ventana por donde salió la linda Marta de los ojos azules. Marta, una joven encantadora, de cabello rubio como el oro y de una sonrisa pequeña pero preciosa y vigilada por su padre, un señor amargado, al que no quiere que valla con nadie, ya que quiere que solo sea suya, su pequeña hijita. Marta salió en busca de una flor brillante que le llamaba desde lo lejos de la ventana, a escondidas de su padre que estaba durmiendo. Tan contenta de que por fin después de tantos años salió de su castillo grande, lujoso y luminoso pero oscuro para ella, ya que se pasaba toda su vida allí encerrada. Cuando llegó justo en frente de la flor y fue a cogerla le apareció de repente un chico. El es Armando, la flor de los valientes y la nata de los nobles mancebos de su país. Sus ojos azules y su cautivadora sonrisa cautivo a Marta al primer instante. Armando le quita la flor y se la lleva, Marta furiosa por que esa flor debía ser suya ya que era la única que quedaba de su especie, fue tras el. Cuando lo alcanza se pelean por ella, pero ninguno se da por vencido, entonces deciden dejar la flor plantada en un cierto lugar, de manera que no es de ninguno de los dos. Desde entonces, todos los días se veían a la misma ora donde estaba la flor, no obstante ambos se dieron cuenta que sus padres estaban enfrentados entre sí desde sus infancias y no les dejaban estar juntos, pero los dos siempre decían su promesa "antes juntos muertos que una vida solos". Un día sus padre quedaron obligados para hablar ya que sus hijos no paraban de visitarse. Esa misma tarde fueron en busca de ellos, y cuando los vieron se pusieron a correr tras ellos. Armando y Marta se pusieron a correr juntos de la mano, pero el camino se acababa en un acantilado, entonces pararon y Armando la alzó en sus brazos y cumpliendo sus promesas se precipitó con ella al río, ya que sabían que si los alcanzaban iban a estar separados de por vida. Las aguas tranquilas recibieron a los amantes y se tiñeron de rojo. Sus padres tristes y desolados porque era lo único que les quedaba en su vida, hicieron las paces.
Me ha encantado tu cuento.
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